martes, 21 de agosto de 2018

Posteo 4: Gobierno Abierto


El gobierno abierto en Argentina



El trabajo colaborativo entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil es fundamental para el proceso de generación de políticas públicas de transparencia. El diseño, la implementación y la evaluación de una política involucra numerosos actores y sectores y, a través de medios institucionales de participación y diálogo, estos actores pueden fortalecer su presencia en la agenda pública y generar incidencia.


Existen distintas instancias de colaboración entre el Estado, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado. En la agenda de la transparencia es emblemática la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), ya que busca asegurar compromisos concretos de los gobiernos mediante la elaboración de planes de acción que comprendan políticas transparentes, participativas e innovadoras.


La transparencia es importante porque promueve la apertura, combate la corrupción y genera legitimidad en el desarrollo de las políticas públicas. La participación ciudadana, porque permite a la sociedad civil incidir en la agenda para generar buena prácticas de gestión. La innovación, porque genera nuevas formas de crear políticas públicas con los ciudadanos. A la vez, existe un común denominador a estos tres pilares y es el acceso a la información pública.


El ejercicio del derecho de acceso a la información pública es fundamental para pensar un gobierno abierto y su condición es el Estado de derecho en tanto garantiza gobernanza.


Actualmente, la AGA cuenta con 75 países, 16 de ellos son de Latinoamérica y el Caribe. Su representación está compuesta por gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y sectores privados. Para ser miembro de la AGA, los países deben presentar un plan de acción elaborado en forma conjunta entre sus integrantes.


La experiencia regional muestra que el gobierno abierto ha evolucionado a través de diversas iniciativas y estrategias. La AGA logró el posicionamiento y el liderazgo de países que ya venían generando un proceso de transparencia. Tales son los casos de México, Chile y Colombia.


En la experiencia argentina es posible distinguir dos momentos. El primero se identifica con una línea de retroceso en la agenda de apertura de información y de transparencia. En el año 2012, el gobierno de entonces vislumbró la posibilidad de incluirse en la AGA. Sin embargo, esta inclusión quedó desfasada, las organizaciones de la sociedad civil argentinas quedaron aisladas y Argentina perdió la oportunidad de participar.



El camino recorrido hasta aquí encuentró un indicio. En la Semana de Gobierno Abierto, Argentina fue la sede del Encuentro Regional de las Américas de la Alianza para el Gobierno Abierto y contó con la presencia de todo el gabinete nacional. Hablar de acceso a la información y de apertura de datos es hablar de políticas sociales, abrir los gobiernos es ponerlos al servicio de los más vulnerables. Inclusión: de eso se trata la iniciativa de la que nuestro país fue sede y el mundo viene a impulsar de manera cooperativa.

Posteo 3: Articulo sobre ciberperiodismo

 Ciberperiodismo


El periodismo, más allá de la plataforma  en la que se apoye, es  búsqueda, revelación, novedad. La tarea esencial de los periodistas es identificar la noticia, recogerla y comunicarla. De allí que uno de los atributos principales del periodista sea la vocación por lo noticioso. Noticia periodística es aquella que antes no se conocía y que tiene suficiente interés para ser difundida de manera pública. Pero en la actualidad nos encontramos ante un escenario público repleto de noticias de las más variadas temáticas. Distinguir entre unas y otras, jerarquizarlas de acuerdo con su significación para la sociedad y difundirlas es tarea de los periodistas.
Estar sumergidos en la sociedad de la información constituye un privilegio y un desafío,aunque también puede ser una manera de ahogarnos en el mar de datos y mensajes que nos circunda y se ensancha constantemente.
El periodismo cibernético tiene formatos, posibilidades y características no solo distintivas respecto del que se ejerce en otras modalidades sino que, incluso, le confieren una versatilidad que no alcanzan las plataformas convencionales.
La interactividad es la más notable de las virtudes del ciberperiodismo. Ningún otro medio, como Internet, tiene esa cualidad para que los destinatarios de sus mensajes reaccionen, repliquen e
incluso se conviertan en productores de nuevos contenidos, todo en el mismo canal.
La modalidad más plena de la interactividad es la retroalimentación. Gracias a sus posibilidades para que los mensajes circulen de ida y vuelta, internet ha posibilitado aquella vieja y siempre incumplida aspiración de las teorías de la comunicación que consideraban que mientras no hubiera plena
capacidad de réplica la transmisión de mensajes era, simplemente,
flujo de información. Comunicar es recibir y contestar.
La retroalimentación todavía constituye una posibilidad muy poco explorada y no ha modificado el comportamiento de los lectores de la prensa en el ciberespacio. Muchos de ellos son consumidores condicionados por los hábitos pasivos que imponen los medios convencionales. Aunque pueden hacerlo, no tienen interés en replicar al texto que han leído y mucho menos en poner sus propias reflexiones o informaciones en Internet.
Los recursos hipertextuales son de singular provecho para ubicar, ampliar, explicar o matizar los contenidos de carácter periodístico. Pero en ocasiones los enlaces a otros sitios y páginas parecen no tener más intención que colorear las páginas noticiosas de vínculos. Llenar una información periodística de enlaces a otras páginas puede ser una excusa para no incorporar dentro de ella el contexto que le de sentido y que permita a sus lectores ubicarla y entenderla. Puede ocurrir entonces que al emplear ese recurso sin criterios profesionales, tengamos textos repletos de hipertexto.
La interactividad y sus modos constituyen la zona más prometedora pero, mientras tanto, más incierta del ciberperiodismo. Habituados a la inacción que propician los medios convencionales, muchos lectores en línea simplemente no se plantean la eventualidad de tener un comportamiento activo. Que lleguen a interesarse en aprovechar los recursos interactivos depende de la utilidad que los cibernautas puedan encontrar en involucrarse en un ejercicio recíproco, rompiendo las inercias de un consumo de medios tradicionalmente pasivo.
La interactividad es un recurso pero, salvo algunas excepciones, no constituye la finalidad principal del periodismo cibernético. Aprovechar, potenciar, profundizar y diversificar las opciones de interactividad puede dar lugar a un periodismo en línea que sea original y, a la vez, didáctico.