Ciberperiodismo
El periodismo, más allá de la plataforma en la que se apoye, es búsqueda, revelación, novedad. La tarea esencial de los periodistas es identificar la noticia, recogerla y comunicarla. De allí que uno de los atributos principales del periodista sea la vocación por lo noticioso. Noticia periodística es aquella que antes no se conocía y que tiene suficiente interés para ser difundida de manera pública. Pero en la actualidad nos encontramos ante un escenario público repleto de noticias de las más variadas temáticas. Distinguir entre unas y otras, jerarquizarlas de acuerdo con su significación para la sociedad y difundirlas es tarea de los periodistas.
Estar sumergidos en la sociedad de la información constituye un privilegio y un desafío,aunque también puede ser una manera de ahogarnos en el mar de datos y mensajes que nos circunda y se ensancha constantemente.
El periodismo cibernético tiene formatos, posibilidades y características no solo distintivas respecto del que se ejerce en otras modalidades sino que, incluso, le confieren una versatilidad que no alcanzan las plataformas convencionales.
La interactividad es la más notable de las virtudes del ciberperiodismo. Ningún otro medio, como Internet, tiene esa cualidad para que los destinatarios de sus mensajes reaccionen, repliquen e
incluso se conviertan en productores de nuevos contenidos, todo en el mismo canal.
La modalidad más plena de la interactividad es la retroalimentación. Gracias a sus posibilidades para que los mensajes circulen de ida y vuelta, internet ha posibilitado aquella vieja y siempre incumplida aspiración de las teorías de la comunicación que consideraban que mientras no hubiera plena
capacidad de réplica la transmisión de mensajes era, simplemente,
flujo de información. Comunicar es recibir y contestar.
incluso se conviertan en productores de nuevos contenidos, todo en el mismo canal.
La modalidad más plena de la interactividad es la retroalimentación. Gracias a sus posibilidades para que los mensajes circulen de ida y vuelta, internet ha posibilitado aquella vieja y siempre incumplida aspiración de las teorías de la comunicación que consideraban que mientras no hubiera plena
capacidad de réplica la transmisión de mensajes era, simplemente,
flujo de información. Comunicar es recibir y contestar.
La retroalimentación todavía constituye una posibilidad muy poco explorada y no ha modificado el comportamiento de los lectores de la prensa en el ciberespacio. Muchos de ellos son consumidores condicionados por los hábitos pasivos que imponen los medios convencionales. Aunque pueden hacerlo, no tienen interés en replicar al texto que han leído y mucho menos en poner sus propias reflexiones o informaciones en Internet.
Los recursos hipertextuales son de singular provecho para ubicar, ampliar, explicar o matizar los contenidos de carácter periodístico. Pero en ocasiones los enlaces a otros sitios y páginas parecen no tener más intención que colorear las páginas noticiosas de vínculos. Llenar una información periodística de enlaces a otras páginas puede ser una excusa para no incorporar dentro de ella el contexto que le de sentido y que permita a sus lectores ubicarla y entenderla. Puede ocurrir entonces que al emplear ese recurso sin criterios profesionales, tengamos textos repletos de hipertexto.
La interactividad y sus modos constituyen la zona más prometedora pero, mientras tanto, más incierta del ciberperiodismo. Habituados a la inacción que propician los medios convencionales, muchos lectores en línea simplemente no se plantean la eventualidad de tener un comportamiento activo. Que lleguen a interesarse en aprovechar los recursos interactivos depende de la utilidad que los cibernautas puedan encontrar en involucrarse en un ejercicio recíproco, rompiendo las inercias de un consumo de medios tradicionalmente pasivo.
La interactividad es un recurso pero, salvo algunas excepciones, no constituye la finalidad principal del periodismo cibernético. Aprovechar, potenciar, profundizar y diversificar las opciones de interactividad puede dar lugar a un periodismo en línea que sea original y, a la vez, didáctico.
La interactividad y sus modos constituyen la zona más prometedora pero, mientras tanto, más incierta del ciberperiodismo. Habituados a la inacción que propician los medios convencionales, muchos lectores en línea simplemente no se plantean la eventualidad de tener un comportamiento activo. Que lleguen a interesarse en aprovechar los recursos interactivos depende de la utilidad que los cibernautas puedan encontrar en involucrarse en un ejercicio recíproco, rompiendo las inercias de un consumo de medios tradicionalmente pasivo.
La interactividad es un recurso pero, salvo algunas excepciones, no constituye la finalidad principal del periodismo cibernético. Aprovechar, potenciar, profundizar y diversificar las opciones de interactividad puede dar lugar a un periodismo en línea que sea original y, a la vez, didáctico.
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